Publicaciones etiquetadas con: Museos

Palacio imperial y Museo nacional

Sorpresa en Tokio

Hoy nos hemos despedido del hotel de Utsunomiya y hemos cogido un tren hasta Tokio, nuestra última escala del viaje. Nuestra intención era dejar las maletas en las taquillas de la estación para ahorrarnos un par de paseos al hotel, dado que requiere combinar varios transportes y el check-in no se puede hacer hasta las cuatro de la tarde. Sin embargo nos hemos encontrado con algo que no esperábamos: todas las taquillas están bloqueadas por motivos de seguridad.

Al parecer, un presidente de un país lejano, un tal Obama, ha decidido visitar Japón justo esta semana, y todo Tokio está en estado de alerta, en especial la red de transportes. Las taquillas van a estar bloqueadas toda la semana (pone del 22 al 25 en los carteles, pero ya no se pueden utilizar), las papeleras están tapadas, todo el personal de la estación lleva brazaletes indicando el estado de alerta y hay mensajes en todos los monitores, tanto en la estación como en los trenes, pidiendo que se informe inmediatamente de cualquier objeto sospechoso que parezca abandonado. Alerta por posible ataque terrorista.

En la estación de Tokio hay una zona en la que custodian maletas, junto a una zona enorme de taquillas. Este servicio seguía funcionando, aunque con limitaciones, como tener que recoger lo que dejaras antes de las ocho de la tarde. Sin embargo, la cola era kilométrica y los precios bastante elevados: ¥500 por bulto. Hemos preguntado y nos han dicho que no es cosa de esta estación, sino que todo Tokio está en estado de alerta y todas las taquillas de todas las estaciones están bloqueadas. Y son muchas taquillas, porque aquí las hay en todas las estaciones, por pequeñas que sean.

La estación de Tokio

La estación de Tokio

En vista de que no podíamos dejar las maletas, nos hemos visto obligados a cambiar de planes y llevar las maletas hasta el hotel, haciendo además la ruta larga, porque el servicio de autobús gratuito del hotel, que lo comunica con la estación de Shinagawa, no empieza a funcionar en dirección al hotel hasta las tres de la tarde. Hemos tenido que coger un tren hasta Hamamatsucho y luego enlazar con el monorraíl hasta Tennozu Isle, parada junto a la que se encuentra el hotel. Afortunadamente, ambas líneas están incluidas en el JR Pass.

Hemos dejado las maletas en recepción y luego hemos repuesto fuerzas tomando un café y unos cruasanes rellenos de una mezcla de crema de cereza y de pasta de judía roja que estaban deliciosos. Luego hemos desecho el camino, tomando primero el monorraíl y luego un tren de nuevo hasta la estación de Tokio.

Hemos salido de la estación y le hemos hecho algunas fotos. La estación de Tokio es un curioso edificio de estilo europeo como no esperas encontrarte en Japón. Fue construida en 1914 al estilo de la estación central de Ámsterdam, en la que se inspira. Quedó gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruida, aunque se conserva gran parte de la fachada original.

Palacio imperial de Tokio

Medio Nijubashi

Medio Nijubashi

Desde la estación nos hemos ido andando hasta el recinto del palacio imperial, que está cerca. Luego hemos tenido que rodear una buena parte para llegar al punto donde se hacen las fotos típicas del puente con el palacio al fondo.

El palacio imperial de Tokio, también conocido como Kōkyo, se encuentra en el lugar donde se situaba el castillo de Edo, del clan Tokugawa. La familia imperial reside aquí desde que se trasladó la capital desde Kioto, tras la Restauración Meiji. Por ese motivo los jardines interiores y los edificios no son visitables.

Al palacio se accede a través de un puente llamado Nijubashi (“puente doble”), cuyo nombre proviene de un puente anterior de madera que tenía dos alturas. Actualmente son dos puentes, uno de acero y otro de piedra, situados uno junto al otro.

La única zona que se puede visitar es Higashi Gyoen (“jardines del este”), donde se pueden ver las ruinas del antiguo donjon (“torre principal”) del castillo, destruido en un incendio en 1657. Cuando se construyó (1638) era la torre más alta de todo Japón, con 58 metros de altura. Hemos estado paseando por los jardines, haciéndonos fotos en los lagos. La estructura de los jardines es la del antiguo castillo y recuerda mucho al castillo de Nijō. Aunque del castillo no queda nada. Tan sólo parte de las murallas y fosos y algunas casas de la guardia.

Jardín del Ninomaru

Jardín del Ninomaru

Casa de guardias

Casa de guardias

Museo nacional de Tokio

"Mono anciano" (Takamura Koun, periodo Meiji)

“Mono anciano” (Takamura Koun, periodo Meiji)

Nos hemos vuelto andando a la estación de Tokio y hemos cogido un tren hasta Uguisudani, la parada que queda más cerca del Museo nacional de Tokio.

En 1872 se realizó una exposición temporal en un edificio que había sido un anteriormente un templo. Se exhibieron más de 600 piezas procedentes de todo el país. Esta exposición, que se hizo como parte de los preparativos de la partición de Japón en la Exposición Universal de Viena de 1873, fue la base de una exposición permanente que se convertiría en el primer museo nacional de Japón. Con el tiempo, el museo se fue ampliando y reformando hasta convertirse en el mayor museo del país.

El museo consta actualmente de varios edificios, cada uno con diferentes exposiciones. Nosotros nos hemos centrado en el Honkan, el edificio principal, que alberga en su mayor parte obras de arte japonesas. Lo malo es que dos de los cuadros que más interés teníamos en ver no se encuentran ahora en el museo. No obstante, hay montones de obras realmente hermosas e interesantes, así que la visita ha merecido mucho la pena. Además, en el museo se pueden hacer fotografías sin flash, salvo a las obras en las que se prohíbe explícitamente, por deseo de sus dueños.

Varios de los preciosos...

Varios de los preciosos…

...biombos pintados...

…biombos pintados…

...que hay en el museo

…que hay en el museo

En una de las salas hemos descubierto que el día que visitamos el Sanjūsangen-dō nos engañaron, puesto que nos aseguraron que había 1001 estatuas y resulta que tres de ellas están aquí. Eso nos pasa por no contarlas 😉 .

El museo se encuentra al norte del parque de Ueno, así que nos hemos bajado andando a coger el tren allí. Para volver al hotel hemos decidido encadenar dos shinkansen, hasta la estación de Shinagawa. No es que se gane mucho tiempo, pero los trenes normales van siempre llenísimos y así nos garantizábamos poder sentarnos, que ya iba “apeteciendo”. Allí hemos cogido el autobús gratuito del hotel.

Shabu-shabu

Shabu-shabu

Shabu-shabu

Al llegar al hotel nos hemos ido directamente a cenar, dado que, para evitar que nos cerraran el museo, no habíamos comido gran cosa desde los cruasanes de media mañana. El hotel, un Toyoko Inn, tiene un restaurante shabu-shabu, así que hemos aprovechado para probarlo. Se trata de un tipo de restaurante en el que tú mismo te cocinas la comida, carne, udon y verduras, cociéndola en agua en la propia mesa.

Nuestro hijo se lo ha pasado en grande. Le ha hecho mucha ilusión poder hacerse su propia comida. Y, además, estaba todo muy bueno. Aunque se tarda bastante en cenar, sobre todo si te haces el valiente y decides intentarlo con los palillos, rechazando los tenedores que te ofrecen 😛 .

Tras la cena hemos hecho el check-in y hemos subido las maletas a la habitación. Buenas noches.

Categorías: Tokio | Etiquetas: , , , | Deja un comentario

Museo al aire libre de Hakone

"La pleureuse"

“La pleureuse”

El desayuno en el hotel ha sido idéntico al de ayer, no variaba ninguno de los platos del bufet. Hemos hecho un check-out rapidísimo (como todos) y nos hemos subido cuesta arriba con la maleta y las mochilas hasta la parada de autobús. Hemos cogido de nuevo el H, pero esta vez en dirección a Odawara. Nos hemos bajado en Kowakidani Station y allí hemos tomado el Hakone Tozan Railway, aunque tan solo hasta la siguiente parada, Chokoku-no-mori, que es la que más cerca queda del Museo al aire libre de Hakone, nuestra visita de hoy. De hecho, esta parada de tren está justo al lado del museo, más cerca que la parada de autobús que, sin embargo, es la que recomiendan.

El museo tiene principalmente esculturas, con la particularidad de que están todas al aire libre, integradas con la naturaleza. El entorno del museo es precioso, con árboles, estanques, puentes. Algunas de las esculturas son móviles y otras están pensadas para que los niños interactúen con ellas subiéndose o metiéndose dentro. Hay un laberinto y un edificio que debería tener dentro una especie de red donde los niños pueden meterse y saltar, pero que estaba cerrado.

"Espacio curvo"

“Espacio curvo”

Interior de "Escultura sinfónica"

Interior de “Escultura sinfónica”

Laberinto "Jardín de estrellas"

Laberinto “Jardín de estrellas”

También tiene algunos edificios con exposiciones. Uno de ellos está dedicado a Picasso y tiene piezas de cerámica, dibujos, etc.

Hemos aprovechado para comer en el museo, en un restaurante tipo bufet, buscando, una vez más, variedad de comida.

Pabellón de Picasso

Pabellón de Picasso

Comida variada

Comida variada

Nos vamos a Utsunomiya

Hemos cogido de nuevo el Tozan Railway, esta vez hasta Odawara. El tren no va directo, te tienes que bajar en Hakone-Yumoto y, en el mismo andén, coger otro tren. Los trenes están sincronizados, pero hay que darse prisa.

El tren serpentea por la montaña. Va en las dos direcciones por la misma vía, por lo que hay puntos concretos donde se cruza con otro que va en sentido contrario. Normalmente son estaciones, pero a veces hay tramos sin salida donde se mete a esperar a que pase el otro tren o para cambiar de vía, porque la bajada la hace por escalones. Todo esto hace que tarde bastante más que el autobús en llegar a Odawara, pero merece la pena, aunque sólo sea por las vistas.

Una vez en Odawara hemos recogido las maletas, pagando los 1200 yenes que faltaban en monedas de 100. Luego hemos encadenado dos shinkansen, un Kodama hasta Tokio y un Yamabiko hasta Utsunomiya, donde tenemos nuestro siguiente hotel. El hotel, el Chisun Hotel Utsunomiya, está justo frente a la estación, sólo hay que cruzar. Aunque primero hay que averiguar por dónde, claro.

Tras hacer el check-in hemos cenado en uno de los restaurantes que hay cerca del hotel. Hoy ha tocado la especialidad de la zona: gyoza. Son una especie de empanadillas, hechas de forma similar al dim sum chino, aunque más fritas. También las sirven cubiertas de queso. Deliciosas.

Gyoza

Gyoza

Ya con el estómago lleno, nos hemos vuelto al hotel a descansar.

Categorías: Hakone | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Los horrores de la bomba

Termina nuestra estancia en Osaka. Con las maletas a cuestas nos hemos ido a la estación y hemos cogido el Sakura 551, el shinkansen que nos ha llevado, tras hora y media de viaje, hasta nuestra siguiente escala: Hiroshima.

El tren tiene cuatro asientos por fila, dos a cada lado del pasillo. Como nosotros somos tres, el cuarto asiento lo ha ocupado una simpática abuelita que se ha pasado medio viaje contándonos vete tú a saber qué en japonés, ignorando por completo nuestros gestos de absoluta incomprensión. Incluso nos ha enseñado sus billetes señalando las estaciones de destino (escritas en kanji) para que supiéramos a dónde iba.

Llegada a Hiroshima

Al llegar hemos podido comprobar que la previsión no se equivocaba: estaba lloviendo. Afortunadamente el hotel está bastante cerca de la estación y hay un enorme distribuidor subterráneo que tiene una salida muy cercana, así que nos hemos mojado poco.

No hemos podido entrar en la habitación. Aquí es habitual que no te dejen entrar hasta las tres de la tarde. Así que hemos dejado las maletas y nos hemos metido en un centro comercial donde hemos aprovechado para comer. La zona de restaurantes estaba bastante llena, puesto que los japoneses comen pronto. Los restaurantes tienen filas de sillas fuera, donde la gente puede esperar, tras reservar mesa, a que les toque su turno.

Nos hemos acercado a uno que tenía la suficiente variedad como para que todos encontráramos algo que nos apeteciera y nos hemos quedado esperando a que saliera la chica para cogernos la reserva. Mientras esperábamos ha llegado otra persona y se ha apuntado directamente en la hoja (colándose, por cierto). Parece ser que aquí lo hacen así. Los restaurantes tienen una carpeta con la hoja de las reservas y un bolígrafo junto a la entrada y la gente se apunta directamente, indicando cuántas personas son. Luego, cuando se vacía alguna mesa, sale y llaman al siguiente que le toca, tachando su nombre cuando entra. Pero el cartel que lo explicaba estaba escrito en perfecto japonés 😦 .

A la hora convenida nos hemos vuelto al hotel. Se trata del APA Hotel Hiroshima Ekimae (o sea, “hotel APA cerca de la estación de Hiroshima”). La habitación de este hotel es más grande, aunque el espacio está mucho peor aprovechado. El baño, sin embargo, es el mismo modelo “compacto” que teníamos en el hotel anterior, elevado unos 20 centímetros del suelo, supongo que para que haya sitio, entre otras cosas, para todas las tuberías y motores que hacen funcionar los múltiples chorritos de agua que puede lanzarte la taza.

El parque conmemorativo de la paz

La cúpula de la bomba

La cúpula de la bomba

No nos hemos demorado mucho, hemos soltado las maletas y descargado parte del peso que llevábamos a cuestas y nos hemos dirigido de nuevo a la estación de tren. La hemos cruzado y hemos cogido el autobús turístico. Este autobús no es como los que sueles encontrarte en otras ciudades, no tiene planta superior sin techo, ni auriculares con explicaciones. Es como una línea de autobús más, pero que recorre los lugares más turísticos de la ciudad. Lo mejor es que lo opera JR y está incluido en el JR Pass.

Nos hemos bajado en la parada Genbaku Dome – mae y hemos hecho una visita rápida del parque, directos hasta el Museo conmemorativo de la paz, porque seguía lloviendo. Afortunadamente, entre el arsenal de cacharros con el que cargamos se incluye una cámara acuática, así que hemos podido hacer alguna foto bajo la lluvia.

Lo primero que te encuentras, al entrar al parque desde ese extremo, es la Cúpula de la bomba atómica. Se trata de uno de los pocos edificios en los que quedó algo en pie tras la explosión de la bomba atómica, y que se ha conservado tal y como quedó, como recuerdo de la destrucción causada.

Llama de la paz

Llama de la paz

De camino al museo también está la Llama de la paz, un monumento dedicado a las víctimas de la bomba, cuya llama, que se encendió en 1964, permanecerá encendida mientras queden armas atómicas operativas en el planeta.

El precio del museo es simbólico e incluye información en múltiples idiomas, incluido el castellano. Recoge pertenencias de gente que sufrió la explosión, así como restos de objetos deformados por las intensas temperaturas. También se pueden ver algunos documentales e información sobre el estado actual de las armas atómicas en el mundo. Hay copias de la orden de lanzar la bomba contra la ciudad y de las cartas de protesta enviadas por el alcalde de Hiroshima durante años a los embajadores y representantes de todos los países que aún poseen armas nucleares.

Ropas de gente expuesta

Ropas de gente expuesta

Objetos deformados por el calor

Objetos deformados por el calor

Reloj parado en la hora de la explosión

Reloj parado en la hora de la explosión

Vista desde el museo

Vista desde el museo

Una réplica de la bomba

Una réplica de la bomba

Al salir del museo hemos tomado de nuevo el autobús turístico hasta el hotel. Más tarde hemos salido a cenar, más o menos a las 21:00. Nos hemos acercado al centro comercial cercano al hotel y lo primero que hemos visto es que cierra a las 22:00. Así que hemos subido rápidamente a la planta de los restaurantes. Como aquí cenan bastante pronto, todos estaban ya vacíos y el personal limpiando y recogiendo. Nos hemos ido a la zona de comida rápida, pero la mayoría sólo ofrecía ya bebidas y algún helado. Al final, al fondo del todo, hemos encontrado un pequeño local con tres mesitas que aceptaba pedidos hasta las 21:30, y donde un hombre muy amable nos ha preparado todo lo que le hemos pedido, incluyendo un menú infantil que llevaba hasta patatas fritas, y dos copas de helado. Es una pena que no admitan propinas, porque se la habría ganado.

Cena en el Ancafe

Cena en el Ancafe

Los postres

Los postres

Vuelta al hotel y a dormir, que mañana hay mejor pronóstico para el clima.

Categorías: Hiroshima | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Miradores y onsen en Osaka

Amanece nuestro primer día en Japón, para unos con más sueño que para otros. No hemos bajado demasiado tarde a desayunar, pero ya no quedaban tostadas y al poco se ha terminado la leche. Y aunque quede más de una hora de desayuno, no reponen. Habrá que madrugar más.

Al final, salvo por un par de bollos que hemos conseguido coger (3 de los 7 que han sacado, menuda cara nos han puesto), hemos tomado el desayuno japonés que incluye el Toyoko Inn: sopa de miso (riquísima), bloque de arroz, unas pequeñas salchichas que no estaban mal y una especie de revuelto con setas de sabor extraño. Zumo (de manzana) y café. No está del todo mal, aunque a nuestro hijo hemos tenido que completárselo un poco con bizcochos que llevábamos en la maleta.

Osaka Unlimited Pass

Para ir a la estación hemos cogido una ruta diferente a la que tomamos ayer para venir. Es por donde tendríamos que haber venido si hubiéramos salido por la puerta correcta. El camino ha resultado más sencillo y corto. A ver si ya no nos liamos más.

Una vez en la estación de Shin-Osaka nos hemos puesto a buscar la oficina de información para comprar el Osaka Unlimited Pass, una especie de abono de transportes que sirve para el metro y los autobuses (que no están incluidos en el JR Pass) y que también incluye entrada gratuita para bastantes sitios y descuentos para algunos otros más. Cuando ya pensábamos que nos habíamos vuelto a liar hemos visto un cartel, en un local cerrado, que decía que la oficina cerró el pasado 31 de marzo y que fuéramos a la de Umeda o a la de Namba. Así que nos hemos cogido un tren de JR a Osaka (la estación de Umeda, que es de otra empresa, está justo al lado) y nos hemos puesto a buscar la oficina de información. Ha costado un poco encontrarla, pero finalmente hemos podido comprar los pases. Sólo hemos cogido los de adulto, porque para los niños no suele salir rentable.

El jardín flotante y la Ferris Wheel

Ya que estábamos allí, hemos alterado un poco la ruta prevista y nos hemos ido andando a ver el Jardín flotante, en el Umeda Sky Building, que de jardín no tiene nada. Es una plataforma suspendida entre las dos torres del edificio, a unos 170 metros de altura, desde donde se puede ver buena parte de la ciudad de Osaka. En una de las esquinas hay una zona donde las parejas enganchan candados en forma de corazón, suponemos que como símbolo de su amor. Había miles de ellos.

La Ferris Wheel

La Ferris Wheel

Luego nos hemos acercado al centro comercial Hep Five, que está también cerca de la estación de Umeda, y tiene una noria en la séptima planta, llamada Ferris Wheel. Al entrar nos ha sorprendido ver a las chicas de información del centro soltando la misma frase una y otra vez a todos los que pasaban, al tiempo que hacían unos extraños gestos con las manos. No tenemos claro si era lenguaje de signos o una especie de coreografía, pero no paraban de repetirlo con una sonrisa de oreja a oreja.

La noria está chula. Va despacito y te subes en marcha. Sube bastante por encima y fuera del edificio. Son cabinas cerradas, así que no hay problemas para los que sufran de vértigo.

Las vistas de Osaka

Las vistas de Osaka

El castillo de Osaka

El castillo de Osaka

El castillo de Osaka

Después hemos cogido el metro en Higashi-Umeda, cerca del centro comercial, para ir al castillo de Osaka (parada Tanimachi 4-chome). A nuestro hijo le hemos comprado un abono de metro de un día. La salida del metro hacia el castillo es la 1B y luego hay que ir hacia la izquierda. Primero hay que atravesar un pequeño parque y luego el camino se bifurca. A la izquierda quedan los jardines Nishinomaru y a la derecha, rodeando el foso interior, está la entrada al recinto en el que se encuentra el castillo. Los jardines no tienen gran cosa, pero se pueden hacer unas fotos preciosas del castillo con los cerezos en primer plano.

El castillo original de Osaka se construyó a finales del siglo XVI, poco después del final del shogunato Ashikaga. Lo hizo construir Toyotomi Hideyoshi, discípulo y sucesor de Oda Nobunaga (quien había puesto fin al segundo shogunato). El castillo sufrió un asedio en 1615, a manos del clan Tokugawa, fundadores del tercer shogunato. El castillo fue incluso bombardeado, pero apenas sufrió daños. Los Tokugawa construyeron una segunda torre y fortalecieron y armaron el castillo, pero varios incendios provocados por rayos lo destruyeron poco después (es el riesgo de llenar de explosivos un castillo de madera). No fue remodelado hasta el siglo XIX, para ser destruido de nuevo durante la Reconstrucción Meiji. Una nueva reconstrucción de 1928 fue también destruida durante la Segunda Guerra Mundial. El castillo actual es una restauración de finales del siglo XX. Esperemos que éste, al ser de cemento, dure algo más.

Hay que tener en cuenta que el castillo actual es en realidad un museo moderno disfrazado de castillo. Lo que quiere decir es que aunque por fuera tiene la apariencia del castillo original, por dentro es un edificio moderno (incluso tiene ascensores). El museo tiene unos vídeos proyectados sobre maquetas que muestran escenas de la historia del castillo y sus moradores, aunque sólo en perfecto japonés. También hay armaduras y documentos oficiales. Lo único que merece algo la pena es subir a la última planta, que es un mirador.

La torre Tsutenkaku

La torre Tsutenkaku

La torre Tsutenkaku

En nuestra planificación habíamos incluido también un paseo en barco por el canal Dotonbori, gratis también con el Unlimited Pass, pero no queríamos que se nos hiciera tarde para ir al onsen (tiene una zona que cierra antes) así que nos lo hemos saltado. Nos hemos cogido de nuevo el metro, hasta la parada Ebisuchu, para subir a la torre Tsutenkaku (“la torre que roza al cielo”).

La torre original, de principios del siglo XX, formaba parte de un parque de atracciones y tenía una forma más parecida a la de la torre Eiffel (que se ve que gusta bastante por aquí). Esta torre fue desmantelada durante la Segunda Guerra Mundial para fabricar armas. Con la recuperación económica posterior a la guerra, Hitachi, junto con el ayuntamiento, construyó la torre actual en el mismo lugar donde se encontraba la anterior, con mayor altura y un diseño más moderno. Actualmente se utiliza como tablón de anuncios gigante.

La torre tiene un mirador desde donde ver, una vez más, las vistas de la ciudad. El resto son tiendas y todo tipo de merchandising de Billiken, el dios “de las cosas como deberían ser”. Aunque no es un auténtico dios hindú (como aparenta), sino una creación, a partir de un sueño, de una profesora de arte americana, que fue regalada a la ciudad de Osaka. El que se expone en la plataforma de observación es una copia, dado que el original se perdió cuando cerró el parque de atracciones. Hay que frotarle la planta de los pies (previa donación) para pedir deseos.

La obsesión por el muñequito raya la paranoia: tienen varias versiones, al estilo de las representaciones de Buda, te hacen fotos con él (que luego intentan venderte), tienen comics con el muñeco haciendo de superhéroe, todo tipo de comida con su forma, y una lista interminable de cosas más.

Japoneses jugando a un extraño juego de mesa

Japoneses jugando a un extraño juego de mesa

Spa World

SPA World (exterior, dentro no se permiten fotos)

SPA World (exterior, dentro no se permiten fotos)

Nuestra última parada del día ha sido el Spa World, un onsen tematizado con varias plantas y montones de zonas. Primero hemos ido los tres juntos, con bañador, a la zona familiar, que tiene una parte exterior (pero con el agua bien caliente), una zona interior con toboganes (se pagan aparte) y una zona infantil. Cuando han cerrado esa parte (antes de la hora que decían, por cierto) nos hemos ido a nuestras respectivas plantas, los hombres a una y las mujeres a otra, a probar todo tipo de piscinas, ya sin bañador. La vergüenza se pasa tras los primeros cinco minutos.

Cada piscina está en una zona ambientada según la temática de la planta. La de los hombres (en abril, se intercambian cada mes) es de Europa, con ambientes de Roma, Grecia, España (exterior), Atlántida, etc., y la de mujeres de Asia: Japón (al aire libre), Persia (muy bonita), Bali, etc. Te quedas como nuevo.

Categorías: Osaka | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.