Kamakura

Kamakura-shi

Kamakura

Como el pronóstico del tiempo para hoy indicaba mayor probabilidad de lluvia para la tarde, hemos decidido madrugar más y bajar a desayunar a primera hora, nada más abrir el desayuno. Aquí nos hemos topado con uno de los inconvenientes de estar en un hotel tan grande: la cola para entrar a desayunar casi se salía del hotel.

Viendo el panorama, hemos decidido no perder el tiempo que tratábamos de ganar madrugando, así que nos hemos subido al autobús gratuito del hotel que nos ha llevado, como de costumbre, a la estación de Shinagawa.

Nuestra intención era desayunar en la estación, pero nos hemos encontrado las cafeterías cerradas (abren más tarde) o, las que estaban abiertas, totalmente repletas de gente. Así que hemos postergado aún más el desayuno y nos hemos cogido un tren hasta Kita-Kamakura, donde está el primer templo que queríamos visitar hoy.

Al llegar nos hemos encontrado la cafetería de la estación también cerrada. No parece que madruguen mucho por aquí. Al final hemos acabado comprando unos cafés preparados, unos zumos y unos bollos en un supermercado y hemos desayunado en los bancos de una parada de autobús que hay junto a la estación.

Engaku-ji

Sanmon (puerta principal) de Engaku-ji

Sanmon (puerta principal) de Engaku-ji

El templo Engaku-ji está muy cerca de la estación de Kita-Kamakura. De hecho, la entrada al recinto está junto a las vías del tren.

El templo se construyó en 1282 para honrar la memoria de los soldados japoneses y mongoles fallecidos durante la invasión de Japón por parte de los mongoles. El edificio principal, llamado Butsuden, alberga una estatua de madera de Shaka Nyorai (el Buda histórico, Siddhartha). El edificio tuvo que ser reconstruido en 1964, porque el anterior quedó destruido por un terremoto.

Otro de los edificios, el Shariden, guarda en su interior, según dicen, un diente de Buda. Es el edificio más antiguo del templo y es considerado tesoro nacional, al igual que la gran campana (ogane), a la que se llega tras subir un buen puñado de escaleras. El Shariden, sin embargo, está en una de las zonas a las que no dejan entrar (que, por cierto, hay unas cuantas).

El templo está construido en una colina y los edificios están, en su mayor parte, en línea recta. El entorno es precioso, lleno de árboles y vegetación, además de algún que otro estanque.

Shaka Nyorai

Shaka Nyorai

Ogane

Ogane

Entorno de Engaku-ji

Entorno de Engaku-ji

Hōkoku-ji

Tras la visita del templo nos hemos vuelto a la estación y hemos cogido un tren hasta Kamakura. Lo primero que hemos hecho allí ha sido pasar por la oficina de turismo, en la propia estación, para comprar un abono de un día para el autobús y el tren (llamado Kamakura Free Kankyo Tegata). También nos han dado un mapa de la zona que estaba, sorprendentemente, en castellano.

En la parada número 5 de la estación hemos cogido un autobús hasta Jomyoji. No sabemos si son todos así, pero el panel del autobús que hemos tomado sólo mostraba los nombres de las paradas en japonés, y sólo en kanji. Así que nos ha tocado jugar a buscar las diferencias con la versión escrita del nombre de la parada en japonés que teníamos en la hoja que nos han dado junto con el abono diario. Además, íbamos contando los giros del autobús y las ubicaciones de los Family Mart que venían en el mapa. Se supone que también van anunciando las paradas por megafonía, pero el volumen estaba muy bajo y apenas era audible. Aún así hemos acertado con la parada, que nos ha dejado muy cerca de la entrada al templo.

Jardín de piedras

Jardín de piedras

El templo Hōkoku-ji fue mandado construir por Ietoki Ashikaga en 1334. También se conoce como Take-dera (“templo de bambú”), debido al bosque de bambú que se encuentra detrás, el auténtico atractivo de la visita.

El bosque no es demasiado grande (al menos, la parte que se puede recorrer), pero los altísimos y estilizados troncos de bambú son realmente impresionantes. Merece la pena venir a verlo. Se respira paz y tranquilidad.

El acceso al templo es gratuito, pero para entrar al jardín de bambú hay que pagar. Tienes dos tipos de entrada: una sólo para ver el jardín y otra, algo más cara, que incluye también un té que te puedes tomar contemplando el bambú, en un pequeño edificio que hay en el interior.

Jardín de bambú

Jardín de bambú

El resto del complejo incluye varios edificios y algún que otro jardín de piedras, todo ello rodeado de árboles y vegetación.

Antes de entrar al bosque de bambú hemos dejado el libro de sellos para que nos pusieran el de este templo. En algunos templos hacen esto para que no tengas que esperar cola. Te dan una ficha con un número y recoges el libro a la salida, después de visitar el resto del templo. Aquí, a pesar de que no había nadie más, se han quedado con nuestro libro mientras paseábamos entre el bambú. Lo malo es que por poco nos lo dejamos. Ya estábamos casi en la parada del autobús cuando nos hemos acordado y hemos tenido que volver al templo a por él. Menos mal que no hemos visto venir un autobús mientras íbamos a la parada o habríamos salido corriendo y nos hubiera tocado volver de nuevo al templo a por el libro cuando nos hubiéramos dado cuenta de que no lo llevábamos (supongo que ya en el siguiente templo).

Kōtoku-in

Daibutsu

Daibutsu

Para ir a nuestra siguiente visita hemos que tenido que volver a la estación de tren y allí coger un autobús diferente, en la parada 1, hasta Daibutsumae, en la otra punta de la ciudad.

Kōtoku-in es un templo budista conocido principalmente por su Daibutsu (“Gran buda”), una estatua de bronce de más de 11 metros de altura y 121 toneladas del buda Amitābha, meditando en posición del loto. La estatua estaba inicialmente cubierta de pan de oro y dentro de un edificio que se vino abajo debido a un terremoto y un tsunami en 1498.

La estatua está hueca y se puede entrar en ella, pagando una pequeña cantidad adicional. La única iluminación que hay en el interior procede de dos ventanas que tiene en la espalda. Dentro no hay nada aparte de un cartel que explica algunos detalles de su construcción, pero por los ¥20 que te cobran, y si no hay mucha cola, puede resultar curioso entrar.

Hasedera

Muy cerca de Kōtoku-in, a menos de 10 minutos andando, se encuentra el templo Hasedera. Hay carteles que indican por donde hay que ir, así que no tiene pérdida.

Hojo-ike

Hojo-ike

Cuenta la leyenda que en el año 721, el monje Tokudo Shonin encontró un árbol de alcanfor en los bosques de Hase, en la prefectura de Nara, lo suficientemente grande como para que se pudieran tallar dos estatuas con su madera, tarea que encargó a dos escultores. Se tallaron dos estatuas de Kannon con once cabezas. La que se hizo con la parte inferior del árbol se quedó en el templo Hasedera, cerca de la ciudad de Nara. La otra, más grande, fue lanzada al mar para que encontrara su propio lugar y ayudase a otras personas también.

15 años tardó la estatua en aparecer de nuevo. Lo hizo en la playa de Nagai, el 18 de junio del 736, muy cerca de Kamakura, a donde fue llevada y donde se construyó un templo en su honor. El templo se llamó Hasedera, para dejar clara la conexión entre ambas estatuas. Aunque, precisamente por la estatua, también se le conoce como Hase-kannon.

Entrada a Benten-kutsu

Entrada a Benten-kutsu

El templo está construido en la ladera de una montaña. Tras atravesar la puerta de acceso, la sammon, se encuentran unos estanques preciosos (Hojo-ike), con pequeñas caídas de agua y llenos de árboles y flores. Junto a estos estanques está el Bentendo, donde se encuentra una estatua de Benzaiten, una diosa marina con ocho brazos patrona de la música y las artes, y la entrada a Benten-kutsu, una cueva con 17 estatuas talladas en la roca. La cueva no es muy grande aunque tiene varias estancias. Para acceder a algunas de ellas hay que pasar agachado y no hay mucha iluminación. Pero es una zona bastante especial del templo y merece mucho la pena entrar. Por desgracia, mientras estábamos en la cueva ha comenzado a llover, y hemos tenido que hacer el resto de la visita bajo la lluvia.

A partir de aquí hay que empezar a subir escaleras, porque el resto de edificios están en zonas más altas. Por el camino hay numerosas estatuas de Jizō, el protector de los niños y los viajeros. Se estima que hay unas mil. Los padres japoneses las traen al templo para que protejan a sus hijos, sobre todo a los que no han llegado a nacer. Se estima que más de 50.000 estatuas han pasado por el templo desde la Segunda Guerra Mundial. Cada estatua se mantiene en el templo durante un año, luego se quema o se entierra, para dejar sitio a otras nuevas.

Jizō

Jizō

Cientos de Jizō

Cientos de Jizō

Arriba se encuentran la mayoría de los edificios. Los dos principales contienen, respectivamente, una estatua de Amida Nyorai (Amitābha) y la famosa estatua de Kannon, con sus once cabezas. Esta estatua, de más de 9 metros de altura, es la estatua de madera más alta de todo Japón.

Cerca de estos edificios hay un restaurante y un mirador desde donde se ve parte de la costa de Kamakura. Frente al restaurante se encuentra el almacén de sutras (Kyōzō), que contiene una estructura giratoria llamada rinzo, dentro de la cual se encuentran los rollos de papel. Se dice que si giras la estructura logras los mismos méritos que si leyeras todos los sutras. Suponemos que por eso estaba anclada.

La playa de Kamakura

La playa de Kamakura

El templo continúa hacia arriba, a través de otro buen montón de escaleras, hasta otra zona donde se encuentra el museo y un observatorio desde donde se puede ver la playa. Pero la lluvia y el cansancio nos han hecho desistir de seguir trepando, además de que no teníamos demasiado interés en ver el museo. Así que, en lugar de eso, nos hemos ido a comer a un restaurante cercano al templo.

Después de comer y descansar un poco, nos hemos acercado hasta la playa, que queda relativamente cerca del templo. Sorprende la cantidad de chabolas que hay en la arena, junto a la carretera. Hemos tenido que buscar un sitio por donde entrar y luego adentrarnos en la arena para poder ver el mar. Como el clima no estaba para muchos baños, la playa estaba prácticamente vacía. Tan sólo algún que otro surfista buscando alguna ola que mereciera la pena.

Tsurugaoka Hachimangu

Tren de la línea Enoden

Tren de la línea Enoden

Para volver hemos cogido un tren de la línea Enoden, también incluido en el abono, hasta la estación de Kamakura. Ahí hemos vuelto a coger el autobús, el mismo que cogimos por la mañana, para acercarnos a ver un santuario que está a un par de paradas. No estaba en nuestra planificación, pero nos había parecido bonito desde al autobús y hemos decidido acercarnos a verlo.

El santuario se llama Tsurugaoka Hachimangu. Fue fundado en 1063 en la zona de Zaimokuza, muy cerca de la costa. Lo fundó Minamoto Yoriyoshi y lo dedicó a Hachiman, el kami de la guerra, protector de clan de los Genji (segundo nombre del clan Minamoto). El templo fue trasladado a su ubicación actual en 1180 por Minamoto Yoritomo, fundador del shogunato Kamakura, quien estableció aquí su gobierno militar en 1191.

A la entrada del templo hay unos preciosos estanques con varias islas. A algunas de ellas se puede cruzar mediante puentes. Entre los estanques arranca un largo corredor que lleva hasta un buen tramo de escaleras que dan acceso al Maiden, el salón de ceremonias donde se celebran las bodas. Desde ahí se accede al resto del templo, pero estaba cerrado cuando hemos llegado.

Puente sobre el estanque Heike

Puente sobre el estanque Heike

Maiden con el Hongu al fondo

Maiden con el Hongu al fondo

Como la lluvia ya era bastante intensa a esas horas, hemos cogido un autobús de vuelta a la estación y allí hemos tomado el primer tren hasta Shinagawa, donde hemos cogido el autobús gratuito del hotel.

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