Hakone

Hakone-machi

Museo al aire libre de Hakone

"La pleureuse"

“La pleureuse”

El desayuno en el hotel ha sido idéntico al de ayer, no variaba ninguno de los platos del bufet. Hemos hecho un check-out rapidísimo (como todos) y nos hemos subido cuesta arriba con la maleta y las mochilas hasta la parada de autobús. Hemos cogido de nuevo el H, pero esta vez en dirección a Odawara. Nos hemos bajado en Kowakidani Station y allí hemos tomado el Hakone Tozan Railway, aunque tan solo hasta la siguiente parada, Chokoku-no-mori, que es la que más cerca queda del Museo al aire libre de Hakone, nuestra visita de hoy. De hecho, esta parada de tren está justo al lado del museo, más cerca que la parada de autobús que, sin embargo, es la que recomiendan.

El museo tiene principalmente esculturas, con la particularidad de que están todas al aire libre, integradas con la naturaleza. El entorno del museo es precioso, con árboles, estanques, puentes. Algunas de las esculturas son móviles y otras están pensadas para que los niños interactúen con ellas subiéndose o metiéndose dentro. Hay un laberinto y un edificio que debería tener dentro una especie de red donde los niños pueden meterse y saltar, pero que estaba cerrado.

"Espacio curvo"

“Espacio curvo”

Interior de "Escultura sinfónica"

Interior de “Escultura sinfónica”

Laberinto "Jardín de estrellas"

Laberinto “Jardín de estrellas”

También tiene algunos edificios con exposiciones. Uno de ellos está dedicado a Picasso y tiene piezas de cerámica, dibujos, etc.

Hemos aprovechado para comer en el museo, en un restaurante tipo bufet, buscando, una vez más, variedad de comida.

Pabellón de Picasso

Pabellón de Picasso

Comida variada

Comida variada

Nos vamos a Utsunomiya

Hemos cogido de nuevo el Tozan Railway, esta vez hasta Odawara. El tren no va directo, te tienes que bajar en Hakone-Yumoto y, en el mismo andén, coger otro tren. Los trenes están sincronizados, pero hay que darse prisa.

El tren serpentea por la montaña. Va en las dos direcciones por la misma vía, por lo que hay puntos concretos donde se cruza con otro que va en sentido contrario. Normalmente son estaciones, pero a veces hay tramos sin salida donde se mete a esperar a que pase el otro tren o para cambiar de vía, porque la bajada la hace por escalones. Todo esto hace que tarde bastante más que el autobús en llegar a Odawara, pero merece la pena, aunque sólo sea por las vistas.

Una vez en Odawara hemos recogido las maletas, pagando los 1200 yenes que faltaban en monedas de 100. Luego hemos encadenado dos shinkansen, un Kodama hasta Tokio y un Yamabiko hasta Utsunomiya, donde tenemos nuestro siguiente hotel. El hotel, el Chisun Hotel Utsunomiya, está justo frente a la estación, sólo hay que cruzar. Aunque primero hay que averiguar por dónde, claro.

Tras hacer el check-in hemos cenado en uno de los restaurantes que hay cerca del hotel. Hoy ha tocado la especialidad de la zona: gyoza. Son una especie de empanadillas, hechas de forma similar al dim sum chino, aunque más fritas. También las sirven cubiertas de queso. Deliciosas.

Gyoza

Gyoza

Ya con el estómago lleno, nos hemos vuelto al hotel a descansar.

Categorías: Hakone | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Ruta circular en Hakone

El día ha amanecido soleado, bien. En este hotel el desayuno está incluido en el precio de la habitación, suponemos que debido a que no hay ningún restaurante o cafetería cerca y es necesario coger un autobús para llegar a algún lugar con comida. El desayuno, de tipo bufet, es bastante variado, con comida tanto japonesa como occidental.

Barco para recorrer el lago Ashi

Barco para recorrer el lago Ashi

Después de desayunar hemos cogido el mismo autobús en el que vinimos ayer, el H, hasta Hakonemachi. El autobús te deja muy cerca del lago Ashi, junto al puerto donde se puede coger un barco para admirar las vistas que ofrece el lago con el monte Fuji al fondo. Como el día estaba lo suficientemente despejado hemos podido hacer ya las primeras fotografías del volcán, aunque en la cámara cuesta un poco distinguirlo del fondo, porque está completamente nevado.

El barco hace una pequeña parada en Moto-Hakone (donde, por cierto, se han bajado todos los grupos que iban con guía) y luego continúa hasta Togendai, en el otro extremo. En la misma terminal en la que atraca el barco se coge el teleférico, el primero de los dos que suben por el monte Kamiyama. Pero antes de cogerlo hemos pasado por la tienda, para comprar algunos productos de artesanía de madera, típicos de esta zona. Entre ellos hemos comprado una caja kumiki, una de esas cajas en las que tienes que desplazar varios paneles disimulados, en un orden concreto, para poder abrirlas.

Santuario junto al lago Ashi, con el monte Fuji al fondo

Santuario junto al lago Ashi, con el monte Fuji al fondo

Luego hemos cogido el teleférico para subir los dos primeros tramos, hasta Owakudani. Hay una estación intermedia, Ubako, en la que ni siquiera tienes que bajarte.

No había cola para el teleférico, aunque sí mucha en sentido bajada. Se debe a que nosotros hemos hecho la ruta circular en el sentido opuesto a como se recomienda en las guías y como suelen hacerlo las agencias. Así nos hemos quitado de encima a la mayoría de los enormes grupos con guía.

En la estación de Owakudani (“Gran valle hirviente”) es donde se toma el segundo teleférico, que sube el tercer tramo. Pero antes es recomendable salir a ver la zona en la que se encuentra la estación. Hay algunos estanques con agua hirviendo. En uno de ellos, al que se accede mediante algunos tramos de escaleras, cuecen huevos que puedes comprar para comerlos allí mismo. Al cocerlos en esa agua, la cáscara del huevo se vuelve negra, debido al sulfuro de hierro que contiene, fruto de la reacción del sulfuro de hidrógeno que emana del volcán con el hierro presente en el agua.

Teleférico que sube a Owakudani

Teleférico que sube a Owakudani

Owakudani

Owakudani

Huevo negro

Huevo negro

Tienen unos carritos que se desplazan por cables desde la parte superior, donde está el estanque hasta la inferior, donde está la tienda de souvenirs. Con ellos suben huevos crudos (blancos) y bajan huevos cocidos (negros).

De vuelta en la estación hemos cogido el teleférico hasta Souzan y ahí hemos enlazado con una especie de funicular (cable car), que nos ha bajado hasta Gora.

El monte Fuji, desde Owakudani

El monte Fuji, desde Owakudani

Bajando en funicular

Bajando en funicular

Allí hemos cogido un autobús, el S, hasta Yunessun, un enorme complejo con hoteles, restaurantes y un gran onsen. Hemos comprado una entrada combinada con comida y nos hemos ido directamente al restaurante a comer. Es un bufet con bastante variedad de platos, tanto japoneses como occidentales.

Aquí también te dan una pulsera para pagar cosas dentro del onsen, pero, a diferencia del que visitamos en Osaka, aquí la pulsera también sirve para las taquillas y no hay que andar guardando moneditas.

El entorno de Yunessun

El entorno de Yunessun

El onsen tiene tres zonas, dos para ir con bañador y otra, separada por sexos, para bañarse desnudo. Esta última se paga aparte, pero todas las entradas combinadas la incluyen.

La zona normal de baño tiene las típicas piscinas con chorros de agua, jacuzzi, etc. También tiene una pequeña zona infantil, aunque para niños bastante pequeños. Todo con agua caliente, pero no demasiado.

Luego hay otra zona que podríamos llamar “temática”. Aquí las piscinas no tienen sólo agua, también incluyen otros ingredientes como café, vino, té, sake… Además, están decoradas de forma acorde al contenido de la piscina, con enormes teteras o botellas de vino de las que emana el agua coloreada. Es toda una experiencia. Aquí son todas exteriores y el agua está bastante más caliente.

Para ir a la zona clásica, hay que pasar de nuevo por las taquillas. Se supone que te tienes que vestir y luego volver a quitarte la ropa en la otra zona, donde hay otras taquillas. Pero mucha gente se echa una toalla sobre el bañador y se va tal cual, dado que no sales a la calle en ningún momento. También se pueden alquilar una especie de pijamas, con los que puedes moverte por todo el edificio sin llevar nada más debajo. Las toallas, por cierto, también se alquilan. Pero puedes traer las tuyas.

La zona clásica tiene una parte donde tienes que lavarte primero (aquí no hay esponjas) y luego varias piscinas, un jacuzzi y una sauna. La mayoría de las piscinas son exteriores y el agua está tan caliente que hace que la de 42 grados parezca fría. Si quieres agua fría, para no caerte redondo por la bajada de tensión, tienes que buscar una ducha, porque no la hay en ningún otro sitio.

Piscina de vino

Piscina de vino

Piscina de sake

Piscina de sake

Piscina de té verde

Piscina de té verde

Hemos pasado toda la tarde en el onsen, e incluso hemos cenado en otro de sus restaurantes, porque cerca del hotel no tenemos nada.

Hemos tomado de nuevo el autobús H hasta el hotel. Todos los medios de transporte que hemos cogido a lo largo del día están incluidos en el Hakone Freepass, por lo que resulta altamente recomendable comprarlo.

Al llegar a la habitación nos la hemos encontrado tal y como la dejamos. No nos la han arreglado y no sabemos por qué. Quizás teníamos que haberlo pedido explícitamente o puede que en este hotel sea un servicio que se paga aparte. O tal vez se deba a que dejamos los futones sin guardar. Sea como sea, nos vamos a quedar sin saberlo, porque mañana dejamos el hotel, y nos trasladamos a nuestra siguiente escala.

Categorías: Hakone | Etiquetas: , , | Deja un comentario

Llegada a Hakone

Hoy hemos desayunado camino de la estación, en una cafetería que está en el distribuidor subterráneo que conecta la estación de JR con la zona en la que está el hotel. Luego hemos cogido el primero de los dos trenes que nos llevarán hasta Odawara, el Sakura 542, hasta el final de la línea: Shin-Osaka.

Como teníamos algo de tiempo entre un tren y otro, hemos aprovechado para comprar algo para comer y también para cenar, puesto que no hay gran cosa cerca del hotel en el que pasaremos los próximos días.

Mientras esperábamos al siguiente tren, nuestro hijo se ha sentado en un banco, junto a una abuelita a la que le ha faltado tiempo para ponerse a hablar con él, preguntándole (en inglés) de dónde era y qué edad tenía. Al final ha empezado a sacar caramelos del bolso y se los ha regalado.

Luego hemos tomado el Hikari 520 hasta Odawara. Tarda dos horas y veinte minutos, así que nos hemos acabado comiendo los sándwiches de katsu directamente en el tren.

Lo primero que hemos hecho al llegar a Odawara es buscar unas taquillas donde dejar buena parte de las maletas, para no tener que cargar con ellas en el autobús y por la cuesta que hay desde la parada hasta el hotel, que es bastante pronunciada. Hemos conseguido meterlo todo en una sola taquilla de las grandes (hay tres tamaños), aunque hemos tenido que jugar un poco al Tetris para conseguirlo. La taquilla cuesta ¥600 al día. Para cerrarla tienes que meter los primeros 600. A partir de las dos de la madrugada cuenta un día más. El resto del importe tienes que introducirlo para poder abrirla.

Lo siguiente que hemos hecho es comprar el Hakone Freepass, que es un pase similar al de JR, pero para la zona de Hakone, permite coger trenes, autobuses, barcos, los teleféricos y el funicular, e incluye entrada gratuita o descuentos para unos cuantos sitios. Se compra en la oficina de la propia empresa, Odakyu, que está junto a los torniquetes de acceso a sus andenes (la estación la comparten varias empresas de ferrocarriles). Nosotros hemos comprado el de tres días, pero también lo hay para sólo dos. Nos ha atendido un chaval muy majo, que incluso hablaba un par de palabras de español y que nos ha regalado tres juegos de palillos.

Luego hemos cogido el autobús H de la línea Hakone Tozan Bus hasta el hotel. La carretera serpentea por la montaña y el autobús la recorre a toda velocidad, sin molestarse apenas en frenar en las curvas. Hemos llegado los tres ligeramente mareados.

El hotel en el que nos alojamos, el Ra Kuun, sin llegar a ser un ryokan, sí que tiene habitaciones estilo japonés y su propio onsen (aunque también tiene habitaciones de tipo occidental). Nosotros tenemos reservada una japonesa, así que toca dormir en el suelo. Es algo que hay que probar, aunque sólo sea un par de días.

Hotel Ra Kuun

Hotel Ra Kuun

Habitación estilo japonés

Habitación estilo japonés

Sentados también en el suelo, aunque sobre unas tablas con respaldo que hacen las veces de sillas, hemos cenado las ekiben que compramos por la mañana.

La cena

La cena

A ver si mañana tenemos un día despejado y podemos ver el monte Fuji desde el lago Ashi.

Categorías: Hakone | Etiquetas: , , | Deja un comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.