Sintoísmo y budismo

Las creencias más antiguas de los japoneses, transmitidas oralmente de generación en generación, dotan de alma o espíritu a todo lo que nos rodea, tanto lo físico (viento, lluvia, montañas) como lo que no lo es (fertilidad, sabiduría, etc). Estos espíritus se denominan kami, y son venerados como dioses. En la mitología japonesa existen miles de kami, algunos benévolos y otros malévolos. Además, cuando las personas fallecen, se convierten también en kami y son venerados por sus familiares. Al ser descendientes de estos espíritus, los japoneses deben vivir en armonía con ellos para que, de ese modo, los protejan. También tendrán que evitar la influencia de los malos espíritus, responsables de las malas acciones de las personas, purificándose constantemente.

Todo este conjunto de creencias y mitología es considerada la religión más antigua de Japón, a pesar de no tener un fundador o textos religiosos (escrituras). Se corresponden con las tradiciones habituales de los pueblos agrícolas, que veneran todo aquello que les proporciona su sustento: la lluvia, el sol, etc. Estas creencias fueron las únicas que existieron en Japón hasta la llegada del budismo durante el siglo VI. A la práctica del budismo se la denominó Butsudo, que significa “el camino del Buda”. Y para distinguir esta nueva religión de las creencias populares, se empezó a denominar Shintō a estas últimas. Este término procede de una palabra china que significa “El camino de los dioses”.

Sin embargo, a medida que el budismo se fue extendiendo por Japón, fue absorbiendo las creencias populares, y los kami acabaron incorporados al budismo como Budas (título honorífico que se concede a aquellos que han alcanzado la iluminación suprema) y los rituales de ambas religiones mezclados. No fue hasta finales del siglo XIX cuando el sintoísmo original fue “redescubierto” y utilizado por el renovado imperialismo que surgió tras la Restauración Meiji. Se convirtió entonces en la religión oficial del estado, con ritos reservados exclusivamente al emperador. Esta situación se mantuvo hasta 1946, donde una nueva constitución, nacida de la ocupación de Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial, desposeyó al emperador de su estatus divino y abolió el sintoísmo como religión oficial.

Santuarios

Los lugares de culto del sintoísmo se denominan santuarios (jinja), lugares sagrados, donde pueden habitar uno o más kami. Muchos japoneses tienen santuarios en sus propias casas o establecimientos. Estos santuarios contienen símbolos sagrados que representan al kami. También es muy frecuente tener en casa un altar para honrar a los antepasados. E incluso hay santuarios portátiles, que se sacan en procesión en algunas de las numerosas festividades que existen para honrar y pedir la protección de los kami.

Los santuarios más grandes son recintos que albergan diversos edificios. Muchos de ellos disponen de una puerta torii, que delimita y separa el lugar sagrado del mundo exterior. Es el lugar por el que el kami entra en el santuario, por lo que las personas no deben cruzarla por el centro, sino por los laterales, cerca de las columnas. Suelen ser de color rojo, para ahuyentar a los malos espíritus. Algunos templos tienen varias puertas torii, que marcan el acceso a partes cada vez más sagradas, a medida que nos acercamos al corazón del templo o honden. En el honden, normalmente cerrado al público, se guardan los símbolos del kami, y es el lugar en el que morará el kami cuando se realicen los rituales adecuados para atraerlo al santuario.

La puerta torii es el principal símbolo de un santuario sintoísta y es lo que suele aparecer en los mapas para marcar su ubicación. Sin embargo, también se pueden encontrar a veces en templos budistas, fruto de la mezcla de religiones, aunque éstas suelen ser más pequeñas y se encuentran a la entrada del salón principal.

A ambos lados de la puerta torii o de la entrada al santuario se suelen encontrar dos estatuas guardianes llamados komainu. Habitualmente son leones (para algunos, perros), salvo en los templos dedicados a Inari, donde suelen ser zorros. También es habitual que los santuarios cuenten con un estanque que se cruza mediante un puente, y que sirve también de separación entre el lugar sagrado y el profano. En otros, para demarcar la zona sagrada se suele utilizar una cuerda de la que cuelgan tiras de papel en zigzag (shide) y que recibe el nombre de shimenawa.

Cerca de la entrada se suele situar también la fuente de purificación (temizuya), donde los fieles deben purificarse antes de rezar. El ritual de purificación consiste en lavar primero la mano izquierda, después la derecha y por último la boca (tomando un poco de agua y escupiendola en la base de la fuente, no tragándola). Para rezar hay que tocar la campana o el gong suavemente (para llamar la atención del kami), inclinarse dos veces y dar dos palmadas. Se reza con las palmas de las manos juntas a la altura del pecho y en silencio. El rezo termina con una última inclinación.

En el interior del santuario, además del honden, también puede encontrarse, a veces, una sala de ofrendas o haiden. Es en esta sala donde los sintoístas rezan y hacen sus ofrendas al kami. Algunos santuarios tienen incluso un escenario para realizar representaciones () o danzas (bugaku).

Es habitual que dentro del santuario se vendan diversos objetos que tienen como objetivo proporcionar suerte o evitar desgracias. Son muy típicas unas tablillas de madera llamadas ema en las que se escriben deseos para después dejarlas colgadas en el santuario con la esperanza de que se cumplan. Los omikuji siguen la misma línea. Son unas tiras de papel que predicen la fortuna (buena o mala) y que se suelen atar a un árbol para que se cumpla (o para evitarla, según corresponda).

En los santuarios sintoístas también se celebran con frecuencias bodas. Sin embargo, como la muerte se considera impura, los funerales suelen celebrarse por el rito budista.

Templos

Los templos (tera) son los lugares de culto del budismo. El kanji de la palabra templo también se pronuncia ji, por lo que es muy habitual que los nombres de los templos terminen en -ji o -dera. El budismo en Japón se ha mezclado con el sintoísmo tradicional durante siglos, lo que ha provocado que tanto en templos como en santuarios aparezcan elementos de ambas religiones. En los mapas, para distinguir los templos de los santuarios, los primeros se señalizan con una cruz esvástica levógira (la rama superior apunta a la izquierda) en posición horizontal, para distinguirla de la esvástica nazi, que es dextrógira y se presenta girada 45 grados. La cruz esvástica es un signo ancestral budista que simboliza la eternidad.

La entrada de los templos budistas está marcada por una puerta o sōmon. Esta puerta es la exterior, y suele preceder a una puerta más grande llamada sanmon, típica del budismo zen. Junto a la entrada se sitúan con frecuencia dos estatuas de guardianes Niō, protectores de Buda, de aspecto amenazador, para espantar a los malos espíritus (y a los ladrones). Uno de ellos, Agyō, tiene la boca abierta y simboliza el nacimiento. El otro, Ungyō, tiene la boca cerrada y representa la muerte.

En el interior se encuentran varios edificios, a veces situados en fila y otras rodeando un patio (al estilo de los palacios chinos). Entre estos edificios es habitual que haya una pagoda, de tres o cinco plantas, que es una especie de tumba donde se guardan las reliquias de un buda. Cerca se encuentra el salón principal del templo, un edificio que recibe el nombre de kondō, hondō o butsuden, dependiendo de la época en que se construyera el templo y de la rama del budismo al que pertenezca. Con frecuencia también se incluye un edificio que sirve de sala de estudios para los monjes y que se denomina kodo.

En los templos también suele haber una pequeña fuente, generalmente de piedra, que se utiliza para purificarse antes de la oración. La fuente se llama tsukubai, y el rito de purificación es similar al sintoísta, consistiendo en la limpieza de las manos y la boca. También suele haber un gran pebetero donde se quema incienso. Hay que atraer el humo hasta nuestra cara o cuerpo, aunque los supuestos motivos para hacer esto varían desde “disimular el olor corporal” hasta “proporcionar belleza”.

En los templos budistas japoneses también se venden todo tipo de amuletos y objetos para atraer la suerte, muy similares a los que se pueden encontrar en un santuario sintoísta. También se suelen vender en ambos unos libros con hojas en blanco que sirven para que, previo pago, te pongan el sello del templo o santuario, de forma que puedas demostrar haber estado en él. Los sellos se llaman shuin (“sello rojo”) y los libros shuin-cho.

Anuncios
Categorías: Blog | Etiquetas: , , , , , , , , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: