Primeras decisiones

Cuándo

A la hora de planificar un viaje lo primero que hay que tener en cuenta son las fechas en las que viajar, no sólo cuando uno puede viajar, sino las fechas más recomendables para visitar el país en cuestión.

Japón tiene un clima bastante similar al de España puesto que se sitúa casi en la misma latitud, por lo tanto sus inviernos son bastante fríos y en verano, además del calor, podemos encontrarnos tormentas y tifones que se pueden alargar hasta principios de otoño. Por lo tanto, en nuestro caso, la mejor época para viajar a Japón es primavera. No obstante hay que tener en cuenta que los escolares tienen vacaciones desde finales de marzo hasta el 5 o el 7 de abril, son las llamadas vacaciones de primavera. Si tienes intención de visitar zonas de ocio te las puedes encontrar bastante llenas de gente incluso entre semana.

Otra fecha también a evitar en primavera es la llamada Golden Week (finales de abril – principios de mayo). Se trata de una serie de días festivos muy seguidos en el calendario y que los japoneses suelen aprovechar para montarse un mega acueducto usando muy poquitos de los escasos días de vacaciones que tienen. Es la temporada más alta en Japón y los hoteles suelen colgar el cartel de completo muchos meses antes.

Así que todo esto nos deja abril como uno de los mejores meses para visitar Japón. Como este año Semana Santa cae a mediados de abril, podemos aprovechar las vacaciones escolares españolas y así evitar que los niños pierdan muchos días de cole. Además, para entonces, las vacaciones de los escolares japoneses ya habrán terminado con lo que no deberíamos encontrar demasiados turistas (o eso es lo que esperamos, ya veremos 😉 )

Cuántos

Si no tenemos problemas en cuanto al número de días de vacaciones, lo siguiente es saber cuántos días durará el viaje. Para ello es necesario saber qué quieres visitar y a qué ritmo puedes ir. Una primera aproximación se puede hacer ojeando catálogos de Japón y viendo cuáles son las visitas básicas y las ciudades principales. La página web de la oficina de turismo de Japón es fabulosa (http://www.jnto.go.jp/). Incluye itinerarios, visitas, horarios, precios… Es la más completa que he visto nunca, lo que facilita y anima mucho a montarte tu propio itinerario.

Poco a poco te puedes ir haciendo una idea de las cosas que quieres ver y el tiempo que vas a necesitar para verlas teniendo en cuenta siempre el ritmo de tu familia. Además, confeccionando el itinerario con tanta información puedes seleccionar mejor las visitas a realizar. A veces, simplemente por la cercanía o comodidad de la excursión organizada, se visitan monumentos muy similares, y se pueden dejar de lado un precioso lago o un parque que esté muy próximo. Disponiendo de toda la información que nos ofrece Internet (y que en el caso de Japón es muchísima) podemos hacernos un viaje a medida de acuerdo a nuestras preferencias y perfil familiar.

Una vez calculados de forma aproximada los días para visitar Japón, lo siguiente es cuadrar unos buenos vuelos (en nuestro caso, buen precio, buena compañía y escalas cortas). Es posible entrar por una ciudad y salir por otra (por ejemplo Tokio y Osaka) pero suele ser más barato ir y volver por la misma ciudad. A nosotros nos cuadró más ir y volver desde Osaka, pero esto es cuestión de encontrar el mejor precio y horario en cada momento, y para ello, conviene siempre planificar con la mayor antelación posible.

Cómo

Aquí suele surgir la primera duda: ¿merece la pena organizar el viaje por nuestra cuenta o es mejor pagar un paquete cerrado de los que ofrecen las agencias?

Desde un punto de vista meramente económico la respuesta es sencilla: organizar un viaje por tu cuenta siempre es más barato que dejar que te lo organice la agencia. Y si viajas con niños aún más, porque las agencias te suelen cobrar por los niños prácticamente lo mismo que por los adultos (o a veces más, si tienes que pagar el suplemento de habitación individual), incluso aunque los hoteles no te cobren por ellos o los niños paguen la mitad en todos los sitios donde no entran directamente gratis.

No obstante, los circuitos tienen sus ventajas. Primero, te ahorras todo el trabajo de planificación (que no es poco), llevas un guía que te va explicando todo lo que ves y te transportan hasta cada sitio dejándote en la puerta (ganando tiempo y ahorrando cansancio).

Existe un término medio, que te permite ahorrar unos cuantos euros: reservar vuelos y hoteles por tu cuenta y contratar las excursiones directamente con los operadores locales (que son los mismos que contratan las agencias). Te ahorras así casi todos los costes de los intermediarios y los márgenes que introducen para protegerse de la fluctuación del precio de la moneda.

Sin embargo, Japón parece tener algunas peculiaridades que conviene tener en cuenta a la hora de escoger entre una de estas opciones. Si miras con cuidado la letra pequeña de los circuitos que ofrecen las agencias, enseguida encuentras frases como “los desplazamientos se realizarán utilizando el fantástico transporte público de Japón” o “el regreso al hotel es por cuenta del cliente”. Y si sigues leyendo descubres que el transfer desde el aeropuerto se realiza mediante un servicio que ofrece el propio hotel… siempre y cuando escojas uno de los hoteles que lo tienen (que suelen ser los más caros). Si miras las excursiones que ofrecen los operadores locales encuentras cláusulas similares. Por lo visto es una práctica habitual en Japón. Las excursiones tienen unos determinados puntos de recogida, que son ciertos hoteles y alguna estación de tren o metro. Si estás alojado en uno de esos hoteles, estupendo. Si no, te toca ir por tu cuenta a la estación. Luego te llevan a los lugares de visita en tren o metro y, al finalizar la excursión, te dejan en el último de los lugares con instrucciones para que puedas volver al hotel por tu cuenta. No es que esto sea malo, pero elimina una de las ventajas de contratar excursiones. Si al final vas a ir igualmente en tren, ¿para qué pagar más?

Ya sólo queda el tema del guía. Y eso es una lotería. Aunque lo primero que descubres si investigas un poco es que, en Japón, los guías en castellano no abundan, y que el precio se incrementa considerablemente cuando tratas de reservar la excursión en tu idioma. Si te apañas con el inglés la oferta es mayor y los precios mejores. Pero si viajas con un niño y sabes que va a desconectar en cuanto vea que no se entera de nada…

En resumen, que va quedando claro por qué opción optamos nosotros, ¿verdad?

Finalmente, un consejo

Al tener que comprar los billetes con bastante antelación y no sabiendo qué podrá pasar, te recomendamos que contrates un seguro que te cubra no sólo durante el viaje, sino también en caso de cancelación. El seguro hay que contratarlo el día (o 2 días después, según la compañía) que se realiza la primera compra de cualquier servicio del viaje, normalmente, el vuelo.

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